Cuando una persona tiene una idea de negocio y decide ponerse por su cuenta, existen dos formas de poder hacerlo: ser autónomo o ser freelance. Y, aunque dichos términos parecen muy similares, existen algunas diferencias entre ellos.

Primeramente, vamos a hablar de los dos requisitos que se necesitan para ser freelance:

  • Tienen que estar realizando una actividad y que dicha actividad genere unos ingresos por debajo del salario mínimo interprofesional.
  • Que dicha actividad sea de forma eventual, es decir, que se genere algún mes y otro no, o que sea por unos días al mes solamente, etc.

El ser freelance conlleva directamente a que se tiene que dar de alta en actividad en Hacienda, aunque no es obligatorio en Seguridad Social. Eso si, cuando dicha actividad se genere de forma regular en tiempo, se tendrá que dar de alta como autónomo en Seguridad Social aunque no supere el salario mínimo interprofesional. Si no está dado de alta en Seguridad social, el freelance podrá ’emitir sus facturas, pero tiene que tener en cuenta lo anteriormente descrito.

Las dos formas de darse de alta es hacerlo en el impuesto de actividades económicas y en el régimen de trabajadores autónomos.

Aunque los freelance no tengan obligación de darse de alta en Seguridad Social, es conveniente que lo hagan , pues un trabajador autonomo tiene mayor cobertura y conllevan menos riesgos.

Además de no tener ninguna multa por parte de la Tesorería General de la Seguridad Social.

Actualmente, existe la llamada tarifa plana de autónomos en 50€, dándose de alta el primer año.

Es una formula ventajosa para aquellos que quieran iniciarse por su cuenta y que no lo hayan hecho en los dos últimos años.

El autónomo deberá aplicar en su factura el 21% de iva siempre que no exista ningún tipo de reducción y el IRPF siempre que el destinatario sea un particular.

En Gestoring ofrecemos el servicio de alta como autónomo y tenemos asesores con experiencia en el sector. Somos punto PAE y lo podemos hacer telemáticamente.